Hoy, gran estreno de la obra de teatro LA PESADILLA DE UNA NOCHE DE VERANO, de Óscar Liera.
En una visita que hizo Malena Steiner a la ciudad de México, en 2009, ciudad en la que entonces yo radicaba, la acompañé a la librería Gandhi de la calle de Madero a comprar un libro que le habían recomendado. Era un volumen de las obras completas de Óscar Liera. Un libro bastante choncho, y por choncho lo compré también. Y fue a inicios de este año 2013 que comencé a leerlo y topé con una obra corta: "La pesadilla de una noche de verano." En el índice le puse una palomita al título como señal de que me había gustado por tres razones: era corta; abordaba la metatrealidad, y el personaje femenino era como los que me gustan: una mujer entrada en años, ruca y diva del teatro. No pensé en montarla pronto, pero en cuanto me trasladé a Acapulco acaricié la idea y finalmente se hizo realidad cuando se lo mostré Malena Steiner. Le gustó y remontamos el vuelo, cual Óberon y Puck, por este maravilloso texto. A este viaje se sumaron los actores: Leonardo Cuesta y Tomás Carrera. Luego llegarían Alet Rojas que se responsabilizó en las tareas de asistente de dirección y producción ejecutiva, y Yolohtli Vázquez quien, vino desde Taxco, a iluminar el montaje.
Haremos una temporada breve en la sala Luis Zapata del Centro Cultural Domingo Soler. Todos los viernes de octubre, y el 1o. de noviembre, a las 8, pm.
Me siento nervioso y entusiasmado, esa sensación extraña que me produce el avión minutos antes de despegar.
SENSIBLES EN VOCES EN TINTA.
Queridos amigos, este jueves 12 de noviembre de 2013 estaré en la librería Voces en Tinta, en la Zona Rosa, del D.F., a las 7 pm. Presentaré mi libro SENSIBLES que el INSTITUTO GUERRERENSE DE CULTURA me publicó a inicios de este año. Los comentarios estarán a cargo de dos amigos que quiero y admiro: Luis Zapata y Ernesto Reséndiz Oikión. Le pedí al guapo actor Gabriel Castillo que me echara la mano en una lectura en voz alta de algunos fragmentos. No le envié el texto. Espero que no se me raje porque no ensayamos nada. Pero confío en que hará una buena lectura, no obstante. Espero que vaya gente. Sobre todo amigos que hace más de tres años que no veo. Tengo nervios y emoción. Y es natural.
Escritores de Verano.
La Secretaría de Cultura de Guerrero invita al ciclo de lecturas ESCRITORES DE VERANO. Este viernes 26 de julio leeré relatos, crónicas y otras cosillas. Los espero.
(Dale clic a la imagen para agrandarla.)
El cuento del zoológico.
Por cierto. Si no tienen nada que hacer esta noche, vayan a ver la obra de teatro "El cuento del Zoológico." Y si tienen cosas que hacer, déjenlas a un lado porque no se pueden perder esta obra, un clásico ya del teatro del siglo XX, escrita por Edward Albee. El personaje de Jerry, el salvaje, difícil por los parlamentos extensos lo encarna magistral Leonardo Cuesta, un actor cubano que se afincó, para fortuna de nosotros los costeños, en Acapulco. También es digno de alabar el trabajo actoral de David Almada quien hace a un Peter cuyos silencios son elocuencia muda ante la verborrea luminosa de Peter. La dirección de escena es de Alet Rojas Contreras, una joven, actriz también, que ha comprendido muy bien el conflicto de dos personajes arrojados a un mundo aparentemente desarrollado. La dirección escénica y el trabajo actoral mueven a lágrimas no sólo por los personajes solitarios que se reclaman atención en escena, sino por el arrojo y el compromiso que estos tres jóvenes artistas (Leonardo, David y Alet) asumen con el teatro. Acapulqueños, neta, no se pueden perder este montaje. No lo olvidarán.
Centro Cultural Teatro Domingo Soler, Acapulco Gro. Últimas funciones: 13 y 14 de julio, de 2013. 19:00 hs.
Centro Cultural Teatro Domingo Soler, Acapulco Gro. Últimas funciones: 13 y 14 de julio, de 2013. 19:00 hs.
Sandra Boyd.
Me acabo de enterar que
murió Sandra Boyd y me consternó la noticia. A Sandra la conocí, creo que
alguna vez se lo conté, a través de fotonovelas que leí de niño: ella era
actriz de Linda, Chicas, Bonita, eran los
nombres de las fotonovelas. También recuerdo haberla visto en películas de Blue
Demon y Mauricio Garcés haciendo papeles secundarios. Así que cuando nos
presentaron, en el año 2005, se me hizo como ver a una amiga de la infancia. Me
contó que le gustaba escribir y me pidió que le escribiera la cuarta de forros
de su libro Manicomio con vista al mar.
Lo leí, me gustó y escribí el texto. Creo que no hizo presentación del libro, pero
la prensa acapulqueña sí habló de él.
Sandra, además de escribir,
le gustaba viajar. Junto con su amigo Julio Campos, QEPD, visitaron la India
varias veces. Se quedaban por allá meses y recuerdo que Julio estuvo a punto de
convencerme para acompañarlos pero desistí y me fui a Europa. Sandra
confeccionaba y fabricaba ropa que vendía en boutiques de hoteles acapulqueños.
Su libro lo quiso vender también en las boutiques. Se le hizo fácil llevarlo al
hotel Las Brisas, lugar donde le vendían la ropa, pero se lo rechazaron. Me
contaba, atacada de la risa, que su libro se lo habían rechazado porque les
asustó la cuarta de forros que yo escribí. Le dijeron que un libro con temas y
personajes como los que ella abordaba en su Manicomio
con vista al mar no podía venderse ni exhibirse en las tiendas de Las
Brisas. “¿Tú crees, José? El mundo es más grosero que lo que yo escribo. La
prueba está en el rechazo de mi libro.”
La cuarta de forros dice
así:
“Sandra Boyd, a la edad de
19 años, estudió danza con León Escobar. Su juventud y belleza la condujeron a
la pasarela de modelaje. De allí, saltó a la pantalla chica; trabajó al lado
del Loco Valdés, Héctor Lechuga, Enrique Guzmán, entre otros. En la década de
los sesenta fue la imagen de varias marcas comerciales y la protagonista de un
sinnúmero de fotonovelas. Hizo teatro después de tomar clases con Seki Sano.
Compartió créditos con Fernando Luján, David Reynoso, Armando Silvestre,
Enrique Rocha, Julissa y Tere Velázquez en películas donde las jovencitas eran
perseguidas por adolescentes bobos o viejos raboverdes. También actuó al lado
de Regina Torné en Blue Demon contra las
invasoras, hoy un clásico de las películas de luchadores.
Sandra
Boyd dice que empezó a escribir para no suicidarse. Pero no asume la literatura
como válvula de escape, no inventa un mundo mejor del que vivimos. Más bien
escribe para acentuar la miseria humana. En todos los cuentos de Sandra Boyd se
asoma la melancolía con unas garras que estrujan, zarandean al lector. Boyd no
cree en la bondad ni en el Paraíso que algunos creen encontrar en la Tierra.
Vivimos en el averno y en el no hay Blue Demon ni Superman que pueda
rescatarnos. Manicomio con vista al mar
se antoja una colección de postales, pero sin retoques; postales no de un
Acapulco paradisíaco sino infernal. En ellas, Sandra nos describe una Costera
sin mar porque los edificios se levantan como murallas; un Zócalo cual galería
de personajes tristes, decadentes, fracasados, rencorosos, lunáticos; vemos
chichifos, homosexuales seniles, gringas pensionadas y apasionadas, meseros
gandayas, lancheros y otra fauna de espíritu chafa que no es exclusividad de
los habitantes del Bello Puerto sino de los de cualquier parte del mundo.”
Descansa en paz, querida
Sandra.
La cuarta de forros de SENSIBLES.
La cuarta de forros de mi libro SENSIBLES la escribió Humberto Guzmán, y aquí la comparto:
"Cuando asistimos al teatro ya queremos ver la representación de la vida de los otros. Éstos son los protagonistas que antes fueron parte de obras escritas. Aquí es donde esta serie cobra importancia porque da pie a que el teatro de Guerrero llegue a su público.
País de sensibles reúne dos textos teatrales de José Dimayuga. El que lleva este título sobresale por su movilidad escénica y los constantes conflictos en el desarrollo de la historia. Mantiene enfrentados entre sí a los miembros de una familia sui generis. La madre y la hija en lucha por el hijo y hermano. La narración teatral está sostenida en un estilo incitante. Hubo un asesinato y todos son sospechosos. El dramaturgo maneja la violencia intrafamiliar, pero también la intriga, el conflicto, la emoción, en un sentido eminentemente teatral.
La forma exacta de percibir las cosas, atractivo título de la segunda obra, nos sorprende con una situación intimista. Una pareja de homosexuales en conflicto que, como se notará, no le va a la zaga a sus opuestas. Es la tensión que puede surgir en el juego de los amantes que por momentos puede tornarse peligroso, sin importar el género. Una situación que se adivina más existencial que sentimental. En la decadencia de la relación de los amantes, se habla de un duelo, de suicidio. Dimayuga lleva a situaciones cosmopolitas -el suspenso incluido-, extremas tal vez, con un desenlace de algún modo tranquilizador.
País de sensibles es un tipo de teatro bien llevado, emocional, extrovertido, donde se puede reconocer el calor y el ritmo de la costa."
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