ME DUELE QUE TE VAYAS

de José Dimayuga

PERSONAJES



VÍCTOR, de 35 años.
DAVID, de 24.



La acción se desarrolla en la habitación de un hotel.
Mobiliario: una cama y un sillón.
Época actual en un sábado por la noche.
Entra DAVID; luego Víctor; los dos vienen elegantemente vestidos: el primero, de saco y corbata, y el segundo de esmoking.

DAVID (después de beber agua)
¿Te doy agua? (Pausa breve.) Habla, ¿no?, miéntamela si quieres, pero no sigas callado; dijiste que cuando llegáramos a la habitación me/

DAVID de pronto deja de hablar; más bien es callado por la mirada grave de VÍCTOR.

DAVID (avanzando hacia VÍCTOR)
No te pongas así, hombre.
VÍCTOR

DAVID
¿Por qué me ves de ese modo?

VÍCTOR avanza poco a poco hacia DAVID; su expresión es de ira. DAVID recula, medroso.

VÍCTOR
Eres muy puto, ¿sabes, no?
DAVID
Eh… Je…
VÍCTOR
No dije nada gracioso: digo que eres puto, güey. O qué, ¿te ríes si alguien te dice puto? ¿Te ríes si vas por la calle y te dicen puto?
DAVID

VÍCTOR
¿Si alguien te lo grita en la cara, güey?
DAVID (reculando, medroso, ante la mirada violenta de VÍCTOR)
No, pero, ps, no hay pedo. Sí, soy puto, ¿y?
VÍCTOR
Culero
DAVID
No mames, ¿qué te pasa?
VÍCTOR
No te hagas pendejo, que bien que te conozco.


VÍCTOR le planta una cachetada a DAVID. Estaba a punto de soltarle otro golpe, pero DAVID corre hacia el otro extremo del escenario.

DAVID
Oye, cálmate, güey.
VÍCTOR
¿Qué tanto hacías en el baño?
DAVID
Pues… lo que todo mundo hace en el baño: cagaba.
VÍCTOR
Lo que todo maricón hace en el baño no sólo es cagar. También se coge. Sí sabías, ¿no? O me vas a salir con que en los baños de Monterrey los jotos no cogen.
DAVID
Pues… no sé; a la mejor. Pero, ps, lo dirás por ti, porque a mí me parecería incómodo.
VÍCTOR
¡Yo no soy promiscuo, hijo de tu puta madre! ¿O me ves cara de bañero? ¿Tengo cara de andar asaltando braguetas, eh?

VÍCTOR se dirige hacia DAVID con el propósito de golpearlo, pero DAVID consigue esquivarlo.

DAVID
¿Ya, no? ¡Cálmala!
VÍCTOR
¿Cómo que ya “cálmala”? ¿Por qué te atreves a decir que yo soy el promiscuo cuando tú eres quien… quien es el puto?
DAVID
¿Y tú qué serás?
VÍCTOR
No me contestes con otra pregunta. (PAUSA breve. Con serenidad forzada) Oye, güey, si pagué tu boleto de avión, este hotel y esas garritas que traes puestas, no fue para que vinieras a putear, sino para que me acompañaras a mi… boda. ¿Entiendes lo que te quiero decir?... David, mírame a los ojos… te estoy hablando, güey. A todos les conté que tú eras mi primo de Monterrey, ¿y qué hace “mi primito” a la mitad de la boda? Se va a ligar a los baños del salón. ¡Óyeme, no mames! Cuídate, ¿no? ¡Y cuídame! ¡Preocúpate por los demás!... ¿Ahora entiendes?... David, te estoy hablando…
DAVID
¿Y en qué te basas para afirmar que fui al baño para/
VÍCTOR
Mira, David, por favor, no quieras jugar al “A ver quién tiene más cara de pendejo”. Yo te vi: saliste del baño platicando con un ruco de cabello canoso.
DAVID
Ah, ¿ese es tu coraje? (Sonríe) ¿Y por qué no empezaste por allí? Sí sabes quién es ese tipo, ¿no?... (VÍCTOR lo mira con gravedad.) Tu suegro. Era tu suegro… el papá de tu… de Angélica.
VÍCTOR
Y para seguir con el jueguito, también vas a decir que no sabías que es maricón.
DAVID
Je, ps, n-no… Bueno… Con razón.
VÍCTOR
Con razón qué.
DAVID
Nada. Nomás dije “con razón” por… pues por decir algo.
VÍCTOR
No, yo aquí paro el juego. El tonito con que dijiste “con razón” iba más allá de querer decir algo por pura casualidad. Es obvio que tú ocultas algo.
DAVID
No, de veras.
VÍCTOR
¿Qué esconderá esa carita de mosca muerta?
DAVID
La cabeza ha comenzado a dolerme; qué mala onda. Y no comí chocolate. ¿Por qué no pondrán aire en este pinche hotel? Puta madre, parece de cuarta. En Monterrey, uno como estos ya lo hubieran clausurado. ¿Te dije que maté una chinche, güey? No mames, iba caminando sobre la almohada. Me dio un asco…
VÍCTOR
¿Qué es lo que no quieres contar, David, por favor?

DAVID (dirigiéndose hacia la salida)
Voy a bajar a la recepción por una aspirina.
VICTOR (impidiéndole el paso)
Y me vas a dejar aquí como tu pendejo.
DAVID
No me cuelgo; orita regreso.
VÍCTOR
Antes me lo cuentas todo; todo, mano. (Riendo forzadamente.) Con pelos y señales.
DAVID
¿Cuál todo, Víctor?
VÍCTOR
O no me tienes confianza, David.
DAVID
¿Cuál confianza? Y… ¿cómo voy a contártelo todo si a cada momento me quieres soltar un madrazo? ¿Cómo voy a contarlo, eh?
VÍCTOR
O sea que sí pasó todo, ¿verdad?
DAVID
Por favor.
VÍCTOR
Lo acabas de decir. (PAUSA breve.) Desabróchate el pantalón.

DAVID no obedece la orden. Mira a VÍCTOR, atónito.

VÍCTOR
¿Me oíste, puto? (Deletreando) Que te bajes el pantalón.
DAVID
¿Para… qué?
VÍCTOR (irónico)
Quiero ver la huella de sus besos… (con violencia trata de desabrocharle el pantalón. DAVID no lo permite y se aparta de VÍCTOR.) Quiero ver cómo te dejó aquel cabrón.
DAVID
Si tu propósito es volverme loco, lo estás logrando (histérico): la cabeza me duele, las manos me sudan, y ora resulta que me quieres revisar el culo para deshacerte de dudas… como si fuera puta, no mames… por eso me conseguiste este pinche hotel de paso porque te parezco una piruja, ¡estoy hasta la madre!, ¿sabes? Tengo ganas de… (DAVID está a punto de soltar el llanto, pero lo contiene.) regresar a… Monterrey. (Con voz entrecortada.) Mejor no hubiera venido. (Empieza a sacar sus cosas de la cómoda con el propósito de hacer su maleta.) ¿Para que me invitaste a tu boda? ¿Para ver lo chulo que te veías con Angélica? ¿Para cagarme con no sé qué tanta pendejada que atraviesa por tu cabeza?
VÍCTOR
Deja eso. (Le agarra el brazo con fuerza.) No te vayas.
DAVID
Pero… si me quieres madrear, me quieres matar, me quieres volver loco… no entiendo.
VÍCTOR
Haz un esfuerzo… (le acaricia el brazo) por comprender.
DAVID
Comprendo que no andas bien del cerebro.

VÍCTOR abraza a DAVID.

DAVID
Estás mal, Víctor.

VÍCTOR le besa la nuca a DAVID.

VÍCTOR
Entonces, ¿sí?
DAVID
¿Sí qué?
VÍCTOR
¿Ya no me quieres?
DAVID
Tú eres el que ya no me quiere.
VÍCTOR
Contesta mi pregunta.
DAVID
Sí… te quiero. ¿Y tú?
VÍCTOR
Yo, mucho. Y si tanto me quieres, ¿por qué no me lo cuentas?
DAVID
Otra vez la burra…
VÍCTOR
Tampoco me contestes así, güey.
DAVID
Oquey.
VÍCTOR
Entonces, ¿sí?
DAVID
Ajá… pero… no me abraces… tu brazo… no me deja respirar bien… agarra la onda, por favor…
VÍCTOR
Órale.

DAVID
Bueno, pero jura que me dejarás regresar a Monterrey.
VÍCTOR
Sí. Te lo juro, hombre, ya. (Se aparta de él.)
DAVID
Conste. (PAUSA breve.) En primera de cuentas, yo no sabía que el cuate que me siguió al baño era tu suegro, el papá de Angélica. Qué joven, ¿no?
VÍCTOR (malicioso)

Y carita, ¿verdad?
DAVID
N-no… Bueno, sí. Conservadón, más bien. Pero no me veas así. Tú fuiste quien dijo que está carita. (PAUSA breve) “Carita”… Esa palabra ya no se usa, ¿sabes? La usaba mucho mi mamá. “Fulano está carita”, o “Perengana tiene un novio cari/
VÍCTOR
Continúa.
DAVID
Fui al baño y… ps, me puse a mear.
VÍCTOR
En el mingitorio.
DAVID
Ajá. Entonces vi que entró tu suegro y…
VÍCTOR
Se puso a mear en el mingitorio de al lado.
DAVID
Ajá.
VÍCTOR
¿Luego?
DAVID

VÍCTOR
Vas a salir con que mejor no me cuentas nada.
DAVID
Es que… te vas a enojar otra vez.
VÍCTOR
Tú sigue; no pienses si me enojo o no.
DAVID

VÍCTOR
Te la mamó.
DAVID
¿Cómo crees?
VÍCTOR
Te la agarró.
DAVID
Por favor. Me dijo… “qué buena la tienes”.
VÍCTOR
¿Por qué no me cuentas la verdad? ¿Por qué no me dices que allí mismo te la sobó, te llevó luego a un cubículo donde te la mamó?
DAVID
No, pues/
VÍCTOR
¿Verdad que así pasó?
DAVID
No, pues no.
VÍCTOR
Que se muera mi madre si me equivoco.
DAVID
Pobre de ella, porque es falso lo que supones. (PAUSA breve.) ¿Y por qué tanta seguridad en afirmar que me la mamó? ¿Así fue como te ligó?
VÍCTOR
El de las preguntas soy yo, pendejo. No te quieras hacer el listo haciendo conjeturas chafas. Y ahora cuéntamelo tal y como sucedió, pinche David, o te olvidas para siempre de tu regreso a Monterrey.
DAVID (con voz entrecortada)
Ya te lo conté… te digo que me dijo que la tenía buena… y después… me entregó una tarjeta para que le llame…
VÍCTOR
Y le llamaste.
DAVID
No juegues, si me la acaba de entregar.
VÍCTOR
Pinche viejo.
DAVID
Y ya. ¿Satisfecho? Es todo.
VÍCTOR
Pero le piensas hablar.
DAVID
Ahora dame chance de irme.
VÍCTOR
Dime, ¿piensas llamarle?
DAVID
Víctor, por favor.
VÍCTOR
Es un ruco ojete, oportunista, utilitario. Lo que va a pasar, si le llamas, es lo siguiente: te va a invitar a cenar; luego, te llevará a su departamento, no a su casa, porque en esta vive con su familia; en su depa te pedirá que lo piques. Y seguirán viéndose y tú te vas a encular del güey. Pero él, ni madres. ¿Enamorarse?, sí, cómo no. Tú vas a terminar como su putita, confinado en un departamento jodido. Recapacita, David; no te conviene. Un hombre casado es de lo peor.
DAVID
Tú eres un hombre casado.

PAUSA

VÍCTOR
Sí, pero en mi caso es distinto, porque en primer lugar/
DAVID
No quiero escuchar la diferencia que hay entre tú y el arquitecto.
VÍCTOR
Ah… ¡qué bien conoces ya su profesión!
DAVID
Lo decía en su tarjeta. Ahora déjame terminar de preparar mi maleta si me haces el favor.
VÍCTOR
¿Y me vas a dejar así?
DAVID
¿Cómo así?
VÍCTOR
En ascuas; con el temor de que te llame.
DAVID
No le voy a hablar. Mira. (Rompe la tarjeta) Y te juro que no memoricé el teléfono. De veras. ¿Contento?

DAVID termina de hacer su maleta.

VÍCTOR
Me duele que te vayas.
DAVID (riendo forzadamente) ¿Y eso es una canción?
VÍCTOR
Hablo en serio, cabrón; no quisiera perderte… Te necesito. Mira, yo mañana salgo de luna de miel a Cancún, pero de regreso, me iré volando a Monterrey, y me quedaré contigo una o dos semanas o los días que tú quieras. ¿Sí, güey? Mírame, güey. Te estoy hablando, David. Nunca había hablado así. Mira, le diré al arquitecto que me dé esos días de licencia y cuando… ¿Por qué te ríes? No crees en lo que digo, ¿verdad? Vas a decir/
DAVID
Voy a decir una cosa muy importante si me prometes no enojarte.
VÍCTOR
¿Muy, muy importante?
DAVID
Ajá.
VÍCTOR
Bien, di.
DAVID
Eres un/
VÍCTOR
Puto. Eres un puto, vas a decir.
DAVID
No, esa palabra es tuya. El puto soy yo, dijiste. ¿Oquey? Lo que quiero decirte… ¡qué pendejo eres, mano!
VÍCTOR
Chinga tu madre.
DAVID
Dijiste que no te enojarías, ¿ya ves?
VÍCTOR
Oquey, sigue.
DAVID
Y te voy a decir por qué lo pendejo. Preferiste renunciar a tu vida para ascender a un puesto de mierda, casándote con la hija de tu jefe, ¿no es así, señor arquitecto?... Pues muchas felicidades, y jódete, güey. Ahí te ves.
VÍCTOR
Nunca me habías hablado así.
DAVID
Nunca te habías casado.

Se escucha el sonido de un claxon que viene de la calle. DAVID se asoma por la ventana.

VÍCTOR
¿Con quién te vas? (Se asoma por la ventana) Es el coche del arquitecto.
DAVID
Me va a dar un aventón.
VÍCTOR
Pero si acabas de decir que él/

Suena el teléfono. DAVID contesta.

DAVID
¿Bueno?... (Entusiasmado.) Sí, ya lo escuché. Ya voy de salida. En tres minutos estoy con usted. Sí… Sí, aquí está conmigo. (Le tiende el teléfono a VÍCTOR.) Tu suegro… quiere hablar contigo.
VÍCTOR
¿Bueno?... Sí, soy yo, arquitecto… Sí, no se preocupe, yo en este momento salgo al salón por Angélica… ¡Claro que le avisé; no salí huyendo!... Sí, lo traje al hotel porque se sentía mal. Usted sabe: la altura es diferente a la de Monterrey. Pero ya lo veo mejor… Sí, ya va para allá. Le encargo mucho a mi primo, arquitecto… Y gracias por el aventón. Je…

VÍCTOR cuelga el auricular. Avanza con ira hacia DAVID.

VÍCTOR
Me engañaste, güey. Me dijiste que no te la había agarrado.
DAVID
Y no me la agarró.
VÍCTOR
Que no había pasado nada entre tú y él.
DAVID
Así es. Aún no ha pasado nada.
VÍCTOR (avanzando hacia DAVID)
¡Ora sí te mato, cabrón!
DAVID
Tú me pones la mano encima y verás cómo te va (VÍCTOR se detiene): pierdes vieja y chamba, mínimo, güey. ¿Para qué te enojas, si todo queda en familia, qué no? Ya, ya, quita esa cara o echarás a perder tu fiesta. (PAUSA breve.) Fue un placer venir a tu boda. Chao. Felicidades, ese.

DAVID sale con maleta en mano. VÍCTOR se sienta en la silla. Luego se pone de pie y se dirige hacia la ventana para ver la partida de DAVID con el arquitecto. Se vuelve a sentar en la silla. Se pone de pie. Va hacia la ventana…

FIN


David Silva hizo un cine que ni al gobierno ni a la industria le gustaban: Rafael Aviña

“David Silva hizo un tipo de cine que ni al gobierno ni a la misma cinematografía mexicana les interesaba porque mostraba las lacras cotidianas de la sociedad”, comentó el escritor Rafael Aviña al presentar su libro David Silva, un campeón de mil rostros durante la quinta edición del Festival Francés, el sábado por la noche. La presentación se llevó a cabo ante poco más de 20 personas en el salón Navegantes del hotel El Cano y estuvo a cargo del escritor y director de escena, José Dimayuga. “David Silva se vuelve a momentos la encarnación del Distrito Federal, la encarnación del modo de ser chilango. Aviña nos hace el retrato de un actor y de un país”, leyó en su participación a la que tituló El David de Rafael. Entrevistado después de la presentación, el biógrafo dijo que el libro editado por la Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial, el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) y la Dirección General de Actividades Cinematográficas de la UNAM, forma parte de la colección Miradas en la oscuridad. “David Silva fue un actor insólito porque tomó muchas decisiones en su carrera y arriesgó mucho. En las últimas películas que hizo se arriesgó a trabajar con directores que en ese momento los consideraban locos, mariguanos, tipo Jorodowski o como Juan López Moctezuma”, narró. Pensó en lo que “habrán dicho sus compañeros: ‘¿por qué David haría ese tipo de papeles tan raros, tan extraños?’ incluso realizó algunas escenas que podrían parecer obscenas para la época. Él no tuvo miedo de hacer ese tipo de cosas, insistió mucho en el tipo de cine de serie B”. “David Silva fue un actor tan importante como un Pedro Armendáriz –sostuvo– como un Fernando Soler, un Tin Tan, sin embargo creo que no tuvo este reconocimiento por que no hizo mucho cine de prestigio. Tiene películas que se consideran realmente de culto y que se consideran de las mejores en la historia, no solamente del cine mexicano sino del cine mundial”, afirmó el crítico de cine del diario Reforma. Citó a "Campeón sin corona", "Una familia de tantas", "Espaldas mojadas" o "Los Fernández de Peralvillo". Reiteró que mucho de lo que hizo David Silva fue cine de bajo presupuesto que ni al gobierno ni a la misma cinematografía mexicana les interesaba por que mostraban las lacras cotidianas de la sociedad. “Al gobierno no le gustaba que se mostrara a los raterillos, a las prostitutas, a las mentes criminales, gente de los barrios bajos que afeaban a la ciudad de alguna manera. Hizo a todos esos personajes y lo hizo de manera extraordinaria. En ese sentido creo que vale la pena rescatar a David Silva más allá de los grandes papeles que interpretó en los filmes de Alejando Galindo, también tiene este tipo de películas de serie B, policiacas que para mi gusto son muy buenas. Ahora los veo a la distancia y digo que películas tan buenas”, opinó.
–En cuanto al contenido de las películas de la época del cine de oro mexicano y las de ahora ¿existe alguna diferencia?
–Hay una enorme diferencia. Quizá el contenido de las películas de ahora sea más críticos pero eso lo atribuyo a que vivimos en una situación más crítica. Quizá el cine que se hacía en los años 40 era más ingenuo porque se vivía en una ingenuidad más grande. La gran diferencia que encuentro con el cine de hoy es lo siguiente: lo que veíamos antes era un cine creíble, lo que vemos ahora nos cuesta trabajo creerlo. “El cine que se hace ahora es un cine más artificial, no nos mueve muchas emociones a menos que sea de una manera muy tramposa o muy efectista. El cine de antes era muy ingenuo pero muy honesto”, señaló Aviña. Mencionó que las películas de los 50 hablaban de la gente común y corriente, “la gente se veía reflejada en los personajes”. “Ahora casi todas las películas tienen los mismos diálogos, actúan los mismos actores. Antes veíamos al vecino reflejado en la pantalla y eso es algo importante, creo que eso es parte del fracaso del cine mexicano actual. Eso no significa que sea malo, pero sí en el sentido crítico del contenido haya más películas malas que buenas”, aseveró.
–¿Cuál es la herencia que dejaron las generaciones de la época del cine de oro mexicano al cine actual?–Por un lado trabajar en circunstancias realmente difíciles, porque ellos fueron los pioneros y los que crearon prácticamente de la nada, todo un imperio que en un momento llegó a ser el segundo lugar en ingresar divisas, después del petróleo; construyeron un imperio de sueños que sigue funcionando. Por otro lado está la herencia técnica en cuanto a manejo de actores, estilos de actuación, el nivel de la luz.“La fotografía con la presencia de fotógrafos como Gabriel Figueroa, Agustín Jiménez, Francisco Bojórquez, José Ortiz Ramos, Alex Phillis, Víctor Herrera que, aunque no tuvieron el mismo impacto que Figueroa, también dejaron una gran escuela”, aseguró.
En relación a la presentación en la que José Dimayuga hizo una breve narración en la que imaginaba a Rafael Aviña entrando a una sala de cine acompañado por sus padres comiendo una enorme bolsa de palomitas, comentó:“Quizá la única diferencia es que me gustaban más los muéganos, los gaznates y las tortas de frijol que me hacía mi madre para ir al cine. La verdad es que fue una presentación agradable y disfruté mucho. Me llamó la atención que hubiera tanto interés de los medios por este libro y por sabes quién es David Silva”, externó con un peculiar brillo en sus ojos y una enorme sonrisa en los labios.
–¿Por qué le interesa hacer biografías?–Al hacer una biografía fue como recuperar parte de mi misma infancia y parte de la época que me tocó vivir a mí también. Me interesa saber cómo es el México cotidiano de esa época. Para hacer este trabajo me basé en las películas y en el contexto cotidiano de la época. Conocer cómo eran los anuncios clasificados qué ponían en esa época, qué veían en la televisión, qué escuchaban en la radio, cuánto costaba comer en un restaurante de lujo o en una fondita, la entrada al cine, la ropa, los juguetes para los niños, todo eso es muy importante saberlo para mí.
Rafael Aviña anunció que presentará el libro ¿Y qué fue de Bonita Malacón?, de José Dimayuga, en el hotel Villa Vera, el próximo 11 de abril en Acapulco. En relación a la novela de José Dimayuga explicó que se trata de una novela atractiva porque tiene varias voces narrativas. “Son muchos personajes alrededor de un personaje central que es Bonita Malacón”, reveló. “Hay un personaje sensacional que es Pedro Isabel o Chabelis, un homosexual que de niño está obsesionado con el cine y que lo mandan a vender semillas al cine pero no vende nada porque se la pasa viendo las películas. Hay una secuencia muy padre donde aparece David Silva y se topa con Chabelis”, detalló. El actor de cine –continuó– llega a un pueblo que se llama Palma Gorda y el niño (Chabelis) le dice que es su admirador, le cuenta que es su admirador y que quiere que lo lleve consigo para que lo meta a trabajar en sus películas. “Se nota que José Dimayuga posee un gran conocimiento acerca del cine de esa época y sobre el cine de David Silva. Eso para mí fue muy atractivo. Al principio no entendí porqué querían que presentara el libro, pero me di cuenta que es por que la novela tiene mucho del cine”, dijo. Al final dijo que en la novela de Dimayuga hay drama, melodrama y suspenso. (Por Karla Galarce. Tomado de El Sur.)

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JOSÉ DIMAYUGA Y NUESTRA SEÑORA DE PALMA GORDA

Relato, y relato-de-relatos, relato-del-relatar, la novela de José Dimayuga ¿Y qué fue de Bonita Malacón?, narra el ocaso de una estrellita mexicana del cine churrero de los años digamos setenta-ochenta, en todo su impresentable kitsch, desde su pueblo nativo.
Pero sobre todo nos narra la sombra que esa estrellita y ese ocaso han dejado entre quienes la conocieron y admiraron. Hay un pueblerino admirador gay, que busca armarle todo un museo-decultura- e-identidad-regional en la extravagante casona de Bonita, llamada El Castillo (con muralla, almenas y atalaya, estatuas ya truncas en los jardines devastados y un delfinillo de mármol en la alberca seca, todo custodiado por los diligentes perrazos Palomo y Pinto), desde su “épica sordina” de cartones de cerveza y pozole verde (“Magnífico el pozole verde”, diría Rimbaud) en el Bar Chabelis, con adornos de sombrillas japonesas y muchas fotos de bellezas famosas. Sus enemigos opinan que más bien Chabelis busca instalar un burdel.
Están también sus amigas-enemigas de toda la vida, sus chismosas, envidiosas y maledicentes; su nana, su empleado, así como las refracciones que en éstos imprimieron otras personas y estrellas conectadas con Bonita. Incluso aparece por ahí un gatito místico en la cumbre de una parota.
Es la reconstrucción de un pasado y de un mito que también entreteje una educación sentimental provinciana todavía reciente; de modo que al buscar a Bonita Malacón, un telerreportero de espectáculos (más bien aprendiz de tal, que hace un trabajo escolar como examen profesional) también va buscando qué ha sido de cada uno de los integrantes de tan jocoso reparto de personajes.
En buena medida, Bonita Malacón fue lo más hermoso y memorable que les ocurrió a todos ellos. Una minuciosa corte de milagros comprometida en un minimalista carnaval de la realidad y la memoria. No pueden dejar de hablar de ella. Viven reciclando, desmenuzando sus aventuras. Se diría que su memoria de Bonita Malacón es más real que ellos.
José Dimayuga llega a esta preciosa novela después de más de veinte años de dramaturgo, cristalizados en unas doce comedias (Afectuosamente su comadre, País de sensibles, La última pasión de Antonio Garbo, Una mujer de tantas, Crónicas de amor y olvido en el Hotel Belmar, etcétera), lo que se revela en tres de las primeras virtudes que advierte el lector: 1) la teatralidad de la vida cotidiana, la vida que ahí no es tanto un mero sueño cuanto la comedia-de-un-sueño, divertidísima: la risa como musa suprema; 2) el hábil entramado de los episodios, donde a veces las quimeras de un Tennessee Williams juegan a los enredos de Lope de Vega o George Bernard Shaw, como toda la milagrería a que dan lugar unas simpaticonas crestas (“'Pues sí, son ellas', confirmó La Pelona”) y, 3) la jocunda, desaforada oralidad de los personajes que conversan, monologan, rumian, deforman la coloquial saga de Bonita Malacón, con una aptitud para encarnar el habla clasemediera mexicana, guerrerense, especialmente la femenina y la jotona, sin parangón en estos días. (Luis Zapata había diagnosticado en sus memorias cinematográficas —Souvenirs, souvenirs, en el volumen colectivo Triple función, Quimera, 2007— cierta decadencia actual de la conversación; pues bien, los personajes de Dimayuga desconocen gloriosamente tal decadencia.) (Por José Joaquín Blanco. Tomado de Nexos. Fotografía de Arquímides Espíritu.)

DAVID SILVA, figura clave en el género del cine policiaco hecho en México.

Tanto la cinematografía como la literatura negra o policíaca, son poco explotadas en México, comentó el director de escena y dramaturgo José Dimayuga, que presentará el libro "Un campeón de mil rostros" del investigador de cine Rafael Aviña. Dentro de las actividades programadas en la quinta edición del Festival Francés, cuya temática será el cine policíaco, el sábado 5 de abril el escritor y traductor guerrerense José Dimayuga tendrá a su cargo la presentación de la obra de Rafael Aviña "David Silva, Un campeón de mil rostros" un libro biográfico que narra la historia del actor mexicano David Silva. Entrevistado ayer por la tarde vía telefónica, José Dimayuga sostuvo que en México poco se aborda la biografía. “Me parece muy importante el trabajo de Aviña quien ya tiene tempo que escribe biografías de actores de cine”, dijo. Recordó que Rafael Aviña hizo un libro sobre Tin Tan. “Ahora está hablando sobre David Silva. Hay muy poca gente que se dedique a esto de las biografías quizás por que sea un trabajo en el que se requiera mucha investigación y él ha hecho un trabajo muy completo sobre David Silva desde sus inicios, su primera película hasta la última”, narró. Consideró que el trabajo del actor es importante porque incursionó en en las primeras, si no es que en la primera película de género policiaco netamente nacional. Dimayuga dio el nombre de algunos filmes en los que David Silva participó, entre los que se encuentran Campeón sin corona, Hay lugar para dos, Una familia de tantas, El topo, Los albañiles, entre otras. “David Silva trabajó en películas muy importantes; se merecía una biografía; Aviña nos entrega una investigación ardua y entretenida: tal es su mérito”, comentó. Afirmó que el director artístico del festival, Víctor Manuel Hernández le hizo la invitación. “Creo que porque conoce mi trabajo y, a través de este, he mantenido un un coqueteo con el cine policíaco o cine negro”, sostuvo. La importancia de este tipo de festivales radica no sólo en la apreciación cinematográfica, sino en los estudios que se generan alrededor de los diferentes géneros cinematográficos.“Que se dedique esta edición al cine negro es un acierto. El género policiaco ha sido poco explotado tanto en el cine como en la literatura mexicanos”, reiteró. Opinó que el cine policíaco llega de la mano con el crecimiento de las ciudades, “los personajes en la novela negra son muy ambiguos, infractores y a la vez atractivos; esta ambigüedad moral es lo que los mueve y resulta fascinante al público”, mencionó.La obra del investigador Rafael Aviña forma parte de la colección Miradas en la oscuridad de la Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial, el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) y la Dirección General de Actividades Cinematográficas de la UNAM. El libro fue galardonado recientemente con el Premio CANIEM 2007 al Arte Editorial, en la categoría de Biografía, consta de 263 páginas ilustradas con más de cien fotografías, donde el autor narra la vida de David Silva (1917-1976), actor de películas emblemáticas del cine mexicano. (Por Karla Galarce. Tomado de El Sur.)

HISTORIA DE UNA PORTADA BONITA

¿Y quien fue Bonita Malacón? A ver... Fue la niña más bonita de un pueblo de la región de la Costa Chica guerrerense, reina de belleza, estrella del cine nacional en fantásticas películas mexicanas de clase B, amante y esposa del jefe de un cartel de las drogas, drogadicta terrible que por culpa de su adicción cayó en una espiral descendente de prostitución que la llevó a lo más bajo de lo bajo. Así es Bonita Malacón, la novela de José Dimayuga que nos lleva a través de una serie de episodios que describen el ascenso, esplendor y caída de un personaje que vivió in-fama y descendido para terminar en lo infame. Platicando con Nadir decidimos que la portada debería de omitir cualquier rasgo de físico que permitiera saber cómo era Bonita Malacón. Sabíamos que era muy bella, y que actuó en cine y se prostituyó en un momento equis de su vida, pero el libro nunca la describe físicamente. Por otra parte, yo quería explotar la iconografía de los carteles de cine de los años setenta para darle un aire de temporalidad.
Aquí se muestran los primeros bocetos.


De este grupo de bocetos se eligió el que mostraba a una mujer en lencería negra y recortada la parte superior de su cuerpo. Este corte se hizo con la intención de prolongarlo a través de las solapas y de la segunda de forros con la intención de reforzar la idea de la caída en desgracia de la protagonista de la novela.En esta primera propuesta intenté que todo, desde el titulo hasta los textos de portada, siguieran la inclinación de la diagonal que cortaba el cuerpo de la Malacón, con el fin de reforzar el concepto de la caída de la protagonista. Como ejercicio de diseño esta portada es buena; pero al final fue rechazada en favor de un acomodo más convencional y legible.




Esta es la propuesta de diseño con un acomodo más conservador y con un cambio radical en la tipografía de la portada. También desaparece el detalle de la tela de brocado y se sustituye por una plasta negra que se integra con la ropa del personaje de Bonita.




Hasta este punto, todo parecía ir viento en popa y navegando por aguas tranquilas. La portada le había agradado tanto al editor como al propio José Dimayuga. Pero, algunos comentarios del departamento de comercialización de JUS nos hicieron replantearnos la portada. Primero, el hecho de que la mujer apareciera de rodillas, en lencería y con unos zapatos de tacón de un llamativo color rojo hacían muy aparente la imagen de una prostituta; y si bien en algún momento de su vida Bonita se prostituyó para poder financiar su adicción, el tema central de la novela no era la prostitución. Esto me obligó a repensar la imagen de portada. Por lo que decidí tomar una imagen similar pero con otro enfoque. En esta se verían las piernas de una mujer, desde sus zapatos de tacón hasta el nacimiento de las nalgas. Estas piernas deberían de estar en una pose que reflejaran una falta de equilibrio y no deberían de parecer firmemente plantadas en el suelo. Debían de trasmitir una sensación de inseguridad; esta idea se vería reforzada al ser tomadas de espaldas y no de frente. La idea fue presentada y aceptada y aquí se muestra el resultado final que saldrá al mercado para los primeros dias de Diciembre de 2007. (Tomado del Blog del diseñador gráfico Carlos Sandoval)



JOSÉ DIMAYUGA CREA CON SU NOVELA VASOS COMUNICANTES CON LA LITERATURA LATINOAMERICANA: JOSÉ JOAQUÍN BLANCO.


¿Y qué fue de Bonita Malacón? de José Dimayuga es una novela divertida y fresca que recrea de una manera irónica, parte de la vida en algunas regiones del estado de Guerrero en relación con el cine y otros aspectos de la cultura mexicana, comentó el escritor José Joaquín Blanco quien junto al actor Tito Vasconcelos y el videasta José Antonio Cordero tuvieron a su cargo la presentación de la primera novela del escritor guerrerense en la ciudad de México.La presentación fue realizada el miércoles en el patio de la editorial Jus ante 150 asistentes, en un ambiente de una cantina de pueblo, muy similar a la descrita por José Dimayuga en su primera novela, reveló el autor en entrevista.Entrevistado por separado el escritor José Joaquín Blanco sostuvo que el trabajo literario del creador originario de Tierra Colorada es muy divertido, “con un sentido coloquial muy fresco y los personajes muy bien trazados”.Sostuvo que uno de los mayores méritos literarios es el lenguaje oral que Dimayuga imprimió en cada personaje. “Es una de las mayores virtudes de la novela. Es el lenguaje de Tierra Colorada y otras regiones del estado de Guerrero. No se trata de una novela regionalista. Es una novela universal, pero el lenguaje de los personajes está perfectamente recreado”, comentó.A partir de la historia de Bonita Malacón –continuó– cada personaje cuenta su propia vida y la vida de un municipio. Bonita es un mero pretexto para que los otros personajes reflejen su propia identidad, su propia existencia.Consideró que el trabajo de escritores como José Dimayuga y Luis Zapaata, ennoblecen la cultura del estado de Guerrero y crean una cultura regional: “Son autores de primera importancia nacional, relacionados con estados como Oaxaca, Veracruz, con muchos vasos comunicantes, no sólo en el resto del país sino con América Latina”, concluyó.Por su parte el actor Tito Vasconcelos quien leyó algunos pasajes de la novela ¿Y qué fue de Bonita Malacón? dijo que la obra de Dimayuga es una novela divertida que describe perfectamente las costumbres un pueblo de Guerrero.José Dimayuga dijo que durante la presentación se proyectó un video producido y dirigido por José Antonio Cordero donde aparecen dos personajes de la novela: las hermanas Andraca, Maya y Esther.Reveló que el video titulado Las hermanitas Andraca fue recreado por las actuaciones de dos hombres que ofrecieron “actuaciones soberbias”.Mencionó que la presentación de su libro fue “un evento que rompió el esquema tradicional de las presentaciones de libros”, pues fue como una especie de performance donde se abordó por distintas áreas artísticas la novela de Dimayuga.“Tito Vasconcelos leyó varios fragmentos de la novela como algunos pasajes de Pedro Isabel, personaje con el que inicia la historia de Bonita” recordó.Consideró que el lenguaje coloquial de sus personajes es un punto a favor y uno de los logros de su trabajo literario.“Lo que Joaquín dijo acerca del ‘color local de la provincia y el humor, el coqueteo con el cine’ me deja claro que Bonita es un libro que te obliga a leerlo en voz alta”, comentó.La conjunción entre humor y tragedia, es lo que cree que ha atraído al público, puntualizó.Finalmente anunció que el libro ya está a la venta en Guerrero en la librería universitaria de la UAG, en Chilpancingo y en las librerías Macondo y el Partenón. (Por Karla Galarce. Tomado de El Sur.)