Tanto la cinematografía como la literatura negra o policíaca, son poco explotadas en México, comentó el director de escena y dramaturgo José Dimayuga, que presentará el libro "Un campeón de mil rostros" del investigador de cine Rafael Aviña. Dentro de las actividades programadas en la quinta edición del Festival Francés, cuya temática será el cine policíaco, el sábado 5 de abril el escritor y traductor guerrerense José Dimayuga tendrá a su cargo la presentación de la obra de Rafael Aviña "David Silva, Un campeón de mil rostros" un libro biográfico que narra la historia del actor mexicano David Silva. Entrevistado ayer por la tarde vía telefónica, José Dimayuga sostuvo que en México poco se aborda la biografía. “Me parece muy importante el trabajo de Aviña quien ya tiene tempo que escribe biografías de actores de cine”, dijo. Recordó que Rafael Aviña hizo un libro sobre Tin Tan. “Ahora está hablando sobre David Silva. Hay muy poca gente que se dedique a esto de las biografías quizás por que sea un trabajo en el que se requiera mucha investigación y él ha hecho un trabajo muy completo sobre David Silva desde sus inicios, su primera película hasta la última”, narró. Consideró que el trabajo del actor es importante porque incursionó en en las primeras, si no es que en la primera película de género policiaco netamente nacional. Dimayuga dio el nombre de algunos filmes en los que David Silva participó, entre los que se encuentran Campeón sin corona, Hay lugar para dos, Una familia de tantas, El topo, Los albañiles, entre otras. “David Silva trabajó en películas muy importantes; se merecía una biografía; Aviña nos entrega una investigación ardua y entretenida: tal es su mérito”, comentó. Afirmó que el director artístico del festival, Víctor Manuel Hernández le hizo la invitación. “Creo que porque conoce mi trabajo y, a través de este, he mantenido un un coqueteo con el cine policíaco o cine negro”, sostuvo. La importancia de este tipo de festivales radica no sólo en la apreciación cinematográfica, sino en los estudios que se generan alrededor de los diferentes géneros cinematográficos.“Que se dedique esta edición al cine negro es un acierto. El género policiaco ha sido poco explotado tanto en el cine como en la literatura mexicanos”, reiteró. Opinó que el cine policíaco llega de la mano con el crecimiento de las ciudades, “los personajes en la novela negra son muy ambiguos, infractores y a la vez atractivos; esta ambigüedad moral es lo que los mueve y resulta fascinante al público”, mencionó.La obra del investigador Rafael Aviña forma parte de la colección Miradas en la oscuridad de la Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial, el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) y la Dirección General de Actividades Cinematográficas de la UNAM. El libro fue galardonado recientemente con el Premio CANIEM 2007 al Arte Editorial, en la categoría de Biografía, consta de 263 páginas ilustradas con más de cien fotografías, donde el autor narra la vida de David Silva (1917-1976), actor de películas emblemáticas del cine mexicano. (Por Karla Galarce. Tomado de El Sur.)
DAVID SILVA, figura clave en el género del cine policiaco hecho en México.
Tanto la cinematografía como la literatura negra o policíaca, son poco explotadas en México, comentó el director de escena y dramaturgo José Dimayuga, que presentará el libro "Un campeón de mil rostros" del investigador de cine Rafael Aviña. Dentro de las actividades programadas en la quinta edición del Festival Francés, cuya temática será el cine policíaco, el sábado 5 de abril el escritor y traductor guerrerense José Dimayuga tendrá a su cargo la presentación de la obra de Rafael Aviña "David Silva, Un campeón de mil rostros" un libro biográfico que narra la historia del actor mexicano David Silva. Entrevistado ayer por la tarde vía telefónica, José Dimayuga sostuvo que en México poco se aborda la biografía. “Me parece muy importante el trabajo de Aviña quien ya tiene tempo que escribe biografías de actores de cine”, dijo. Recordó que Rafael Aviña hizo un libro sobre Tin Tan. “Ahora está hablando sobre David Silva. Hay muy poca gente que se dedique a esto de las biografías quizás por que sea un trabajo en el que se requiera mucha investigación y él ha hecho un trabajo muy completo sobre David Silva desde sus inicios, su primera película hasta la última”, narró. Consideró que el trabajo del actor es importante porque incursionó en en las primeras, si no es que en la primera película de género policiaco netamente nacional. Dimayuga dio el nombre de algunos filmes en los que David Silva participó, entre los que se encuentran Campeón sin corona, Hay lugar para dos, Una familia de tantas, El topo, Los albañiles, entre otras. “David Silva trabajó en películas muy importantes; se merecía una biografía; Aviña nos entrega una investigación ardua y entretenida: tal es su mérito”, comentó. Afirmó que el director artístico del festival, Víctor Manuel Hernández le hizo la invitación. “Creo que porque conoce mi trabajo y, a través de este, he mantenido un un coqueteo con el cine policíaco o cine negro”, sostuvo. La importancia de este tipo de festivales radica no sólo en la apreciación cinematográfica, sino en los estudios que se generan alrededor de los diferentes géneros cinematográficos.“Que se dedique esta edición al cine negro es un acierto. El género policiaco ha sido poco explotado tanto en el cine como en la literatura mexicanos”, reiteró. Opinó que el cine policíaco llega de la mano con el crecimiento de las ciudades, “los personajes en la novela negra son muy ambiguos, infractores y a la vez atractivos; esta ambigüedad moral es lo que los mueve y resulta fascinante al público”, mencionó.La obra del investigador Rafael Aviña forma parte de la colección Miradas en la oscuridad de la Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial, el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) y la Dirección General de Actividades Cinematográficas de la UNAM. El libro fue galardonado recientemente con el Premio CANIEM 2007 al Arte Editorial, en la categoría de Biografía, consta de 263 páginas ilustradas con más de cien fotografías, donde el autor narra la vida de David Silva (1917-1976), actor de películas emblemáticas del cine mexicano. (Por Karla Galarce. Tomado de El Sur.)
HISTORIA DE UNA PORTADA BONITA
¿Y quien fue Bonita Malacón? A ver... Fue la niña más bonita de un pueblo de la región de la Costa Chica guerrerense, reina de belleza, estrella del cine nacional en fantásticas películas mexicanas de clase B, amante y esposa del jefe de un cartel de las drogas, drogadicta terrible que por culpa de su adicción cayó en una espiral descendente de prostitución que la llevó a lo más bajo de lo bajo. Así es Bonita Malacón, la novela de José Dimayuga que nos lleva a través de una serie de episodios que describen el ascenso, esplendor y caída de un personaje que vivió in-fama y descendido para terminar en lo infame. Platicando con Nadir decidimos que la portada debería de omitir cualquier rasgo de físico que permitiera saber cómo era Bonita Malacón. Sabíamos que era muy bella, y que actuó en cine y se prostituyó en un momento equis de su vida, pero el libro nunca la describe físicamente. Por otra parte, yo quería explotar la iconografía de los carteles de cine de los años setenta para darle un aire de temporalidad.
Aquí se muestran los primeros bocetos.
De este grupo de bocetos se eligió el que mostraba a una mujer en lencería negra y recortada la parte superior de su cuerpo. Este corte se hizo con la intención de prolongarlo a través de las solapas y de la segunda de forros con la intención de reforzar la idea de la caída en desgracia de la protagonista de la novela.En esta primera propuesta intenté que todo, desde el titulo hasta los textos de portada, siguieran la inclinación de la diagonal que cortaba el cuerpo de la Malacón, con el fin de reforzar el concepto de la caída de la protagonista. Como ejercicio de diseño esta portada es buena; pero al final fue rechazada en favor de un acomodo más convencional y legible.
Esta es la propuesta de diseño con un acomodo más conservador y con un cambio radical en la tipografía de la portada. También desaparece el detalle de la tela de brocado y se sustituye por una plasta negra que se integra con la ropa del personaje de Bonita.

Hasta este punto, todo parecía ir viento en popa y navegando por aguas tranquilas. La portada le había agradado tanto al editor como al propio José Dimayuga. Pero, algunos comentarios del departamento de comercialización de JUS nos hicieron replantearnos la portada. Primero, el hecho de que la mujer apareciera de rodillas, en lencería y con unos zapatos de tacón de un llamativo color rojo hacían muy aparente la imagen de una prostituta; y si bien en algún momento de su vida Bonita se prostituyó para poder financiar su adicción, el tema central de la novela no era la prostitución. Esto me obligó a repensar la imagen de portada. Por lo que decidí tomar una imagen similar pero con otro enfoque. En esta se verían las piernas de una mujer, desde sus zapatos de tacón hasta el nacimiento de las nalgas. Estas piernas deberían de estar en una pose que reflejaran una falta de equilibrio y no deberían de parecer firmemente plantadas en el suelo. Debían de trasmitir una sensación de inseguridad; esta idea se vería reforzada al ser tomadas de espaldas y no de frente. La idea fue presentada y aceptada y aquí se muestra el resultado final que saldrá al mercado para los primeros dias de Diciembre de 2007. (Tomado del Blog del diseñador gráfico Carlos Sandoval)

JOSÉ DIMAYUGA CREA CON SU NOVELA VASOS COMUNICANTES CON LA LITERATURA LATINOAMERICANA: JOSÉ JOAQUÍN BLANCO.
¿Y qué fue de Bonita Malacón? de José Dimayuga es una novela divertida y fresca que recrea de una manera irónica, parte de la vida en algunas regiones del estado de Guerrero en relación con el cine y otros aspectos de la cultura mexicana, comentó el escritor José Joaquín Blanco quien junto al actor Tito Vasconcelos y el videasta José Antonio Cordero tuvieron a su cargo la presentación de la primera novela del escritor guerrerense en la ciudad de México.La presentación fue realizada el miércoles en el patio de la editorial Jus ante 150 asistentes, en un ambiente de una cantina de pueblo, muy similar a la descrita por José Dimayuga en su primera novela, reveló el autor en entrevista.Entrevistado por separado el escritor José Joaquín Blanco sostuvo que el trabajo literario del creador originario de Tierra Colorada es muy divertido, “con un sentido coloquial muy fresco y los personajes muy bien trazados”.Sostuvo que uno de los mayores méritos literarios es el lenguaje oral que Dimayuga imprimió en cada personaje. “Es una de las mayores virtudes de la novela. Es el lenguaje de Tierra Colorada y otras regiones del estado de Guerrero. No se trata de una novela regionalista. Es una novela universal, pero el lenguaje de los personajes está perfectamente recreado”, comentó.A partir de la historia de Bonita Malacón –continuó– cada personaje cuenta su propia vida y la vida de un municipio. Bonita es un mero pretexto para que los otros personajes reflejen su propia identidad, su propia existencia.Consideró que el trabajo de escritores como José Dimayuga y Luis Zapaata, ennoblecen la cultura del estado de Guerrero y crean una cultura regional: “Son autores de primera importancia nacional, relacionados con estados como Oaxaca, Veracruz, con muchos vasos comunicantes, no sólo en el resto del país sino con América Latina”, concluyó.Por su parte el actor Tito Vasconcelos quien leyó algunos pasajes de la novela ¿Y qué fue de Bonita Malacón? dijo que la obra de Dimayuga es una novela divertida que describe perfectamente las costumbres un pueblo de Guerrero.José Dimayuga dijo que durante la presentación se proyectó un video producido y dirigido por José Antonio Cordero donde aparecen dos personajes de la novela: las hermanas Andraca, Maya y Esther.Reveló que el video titulado Las hermanitas Andraca fue recreado por las actuaciones de dos hombres que ofrecieron “actuaciones soberbias”.Mencionó que la presentación de su libro fue “un evento que rompió el esquema tradicional de las presentaciones de libros”, pues fue como una especie de performance donde se abordó por distintas áreas artísticas la novela de Dimayuga.“Tito Vasconcelos leyó varios fragmentos de la novela como algunos pasajes de Pedro Isabel, personaje con el que inicia la historia de Bonita” recordó.Consideró que el lenguaje coloquial de sus personajes es un punto a favor y uno de los logros de su trabajo literario.“Lo que Joaquín dijo acerca del ‘color local de la provincia y el humor, el coqueteo con el cine’ me deja claro que Bonita es un libro que te obliga a leerlo en voz alta”, comentó.La conjunción entre humor y tragedia, es lo que cree que ha atraído al público, puntualizó.Finalmente anunció que el libro ya está a la venta en Guerrero en la librería universitaria de la UAG, en Chilpancingo y en las librerías Macondo y el Partenón. (Por Karla Galarce. Tomado de El Sur.)
LAS REBELDÍAS Y EXCENTRIDADES DE BONITA MALACÓN
Después del éxito que tuvo con la obra de teatro, Afectuosamente su comadre, José Dimayuga tuvo que esperar más de 15 años para poder publicar su primer trabajo novelístico, y justamente la historia de Bonita Malacón, es el resultado de años de aprendizaje, gracias que logró que su obra se pueda leer fácil y placenteramente. Dimayuga muestra a través de una serie de testimonios la vida de la que fuera Miss Belleza Internacional, el personaje central; esto se descubre gracias a una serie de revelaciones que los diversos personajes de la obra le conceden a un joven periodista que investiga el tema de Bonita como tema de su tesis. En entrevista para Anodis, el famoso escritor confesó los deseos que tenía de poder publicar un texto, pues “siempre que terminaba algo, creía que era una novela pero resultaba una obra de teatro y al acercarse la fecha en que cumpliría cuarenta años, me dije, ‘tengo que disciplinarme’”, y así, a sus cuarenta y siete años de edad, se publicó su primer trabajo narrativo, que viene acompañado por el éxito logrado por sus puestas en escena. A unos días de que la editorial Jus publicara el libro, las expectativas del dramaturgo, en cuanto al éxito que pueda alcanzar su trabajo, aún no están planteadas, sin embargo, ¿Y qué fue de Bonita Malacón? está agotado en librerías como Gandhi. “La llevé y a unos meses me llamaron para publicarla, la gente la ha aceptado muy bien”, comentó. La vida de Bonita comenzó a tener sus primeros logros entre los amigos de Dimayuga, entre ellos el escritor José Joaquín Blanco, a quien “le encantó y eso me animó a llevarla a Jus, estoy agradecido con la editorial por todo el apoyo y el interés depositado en mi”.
Una de las características de la obra es la singular forma en que el dramaturgo logró reunir el lenguaje coloquial de la sierra guerrerense y, a pesar de contar con varios regionalismos, es muy entendible; al respecto explicó: “Lo cuidé mucho para que el lector disfrutara ese lenguaje, esa plática sabrosa, que incluso, a la gente, se le antojara leerlo en voz alta, es una invitación para así hacerlo”. El guerrerense se inspiró en su lugar de origen: Tierra Colorada; pues “los lugares, la geografía e incluso los personajes existen; sólo les cambié el nombre a unos; a otros les pedí su autorización; sólo Bonita Malacón es inventada”, declaró. Otro aspecto de la historia, es que el artista logró un texto equilibrado en donde la vida de la protagonista es tan importante como la de los demás personajes y además, está enriquecido por la serie de descripciones que nos regala cada uno de ellos, sobre eso explicó: “Dejé que los personajes hablaran, me vi como el joven periodista que levanta imágenes para crear su documental y creo que al final se tituló muy bien”. José Dimayuga comentó estar muy a gusto con lo que es; dijo que su estancia en el puerto de Acapulco, donde actualmente radica, lleva una vida tranquila. A los doce años de edad se fue a la ciudad de México, en donde estudió en la Facultad de Filosofía y Letras. “La ciudad es difícil de abandonarla, siempre va contigo; yo soy mucho de pueblo y mucho de la ciudad”, afirmó. “Amo a mi gente y la novela es un homenaje a mi pueblo, a mi infancia y a los amigos de la adolescencia, también a la dualidad del ambiente, tan agreste y hermoso, y el carácter de la gente, tan cabrona y bondadosa a la vez”, expresó el autor, quien condimenta la historia con mucho humor y mucha tragedia. Al laureado escritor se le nota cómodo con su creación, y por ello no dudó en advertir que, de su novela, lo que más le gusta es lo que esta sugiere y provoca. “Si yo fuera lector de Bonita me agradaría saber qué fue lo que pasó con la vida de los personajes”.
Para el dramaturgo no le es fácil definir su forma de ser, pero asegura que su reflejo está encerrado en la historia misma, “es más fácil crear, te puedo decir que yo soy Bonita Malacón y cada uno de las personalidades que realicé”. Melómano por naturaleza, amante del jazz, por la libertad que transmite, comentó que la novela es como una nota de jazz tocada por una banda de pueblo; le agradan las historietas y no tiene empacho en confesar que le hubiera gustado ser hijo del Huracán Ramírez; pero sobre todo es un lector voraz, “todo mi dinero se me va en libros”. Dimayuga aprecia mucho la amistad, pero si de estar solo se trata, sabe disfrutar de ello: “Me gusta caminar, todas las mañanas camino por la Costera”, afirmó. Actualmente trabaja en su segunda novela, sigue escribiendo teatro, mientras se presenta la puesta en escena, “Hoteles de Puebla” y además acaba de salir el escrito que reúne sus obras junto a las de Luís Zapata y José Joaquín Blanco: el libro Triple Función. (Por Daniel Medina. Tomado de Anodis)
GUERRERO EN NUEVA NOVELA

Hay personajes que existen gracias la pensamiento de muchas personas, el caso de Bonita Malacón es de este tipo, ya que su historia es narrada por todos aquellos que aseguran conocerla. Así se construye la novela de José Dimayuga ¿Y qué fue de Bonita Malacón?, editada por Jus. “Mi personaje parte de un hecho real, existe Bonita Malacón, es una amiga de la infancia a quien le pedí permiso para tomar algunas características para construir a mi protagonista. “En la novela nos enteramos de su vida por medio de los personajes, pero no sólo eso, sino que ellos también nos van contando su historia de vida”.La obra transita entre la cordura y la locura. Todos inventan algo sobre Bonita pero le ponen parte del sabor que los habitantes de la costa les caracteriza y que el autor conoce muy bien porque es originario de Tierra Colorada, Guerrero. La novela está ubicada en un pueblo muy similar, llamado Palma Gorda, lleno de historias de amor, de costumbres y traiciones. Comenta Dimayuga que la novela tiene mucho humor, pero también es muy violenta. “El ambiente es muy impetuoso y a la vez chusco. Mi infancia en Guerrero la viví en un ambiente lleno de violencia, me tocó la época de la guerrilla, comenzaban los secuestros que principalmente se hacían para pagar las armas y mantener a los guerrilleros, por eso mi libro está plagado de hechos fuertes”, comentó. INTENCIÓN. El autor busca con su texto rescatar la plática entre las personas, aquella con la que aprendió a vivir cuando era niño. “En mi pueblo no había televisión, casi nadie escuchaba la radio y mucho menos se leía. Lo único que se hacía era platicar y platicar”.“Era un ambiente jocoso, porque en el lenguaje de mi pueblo hay mucha picardía, lo cual se refleja en lo que escribo. No es algo que yo haya elegido, que sea deliberado, que haya dicho, voy a escribir algo chistosito y violento a la vez, sino que se me dio naturalmente”.El libro se presentará el próximo miércoles 27 de febrero en Donceles 66. Comentarán la obra José Joaquín Blanco, José Antonio Cordero y Tito Vasconcelos. Entrada libre. (Por Alfredo Ortiz Santos. Tomado de LA CRÓNICA de hoy.)
EL COCODRILO ES UN BICHO EXTRAÑO
PicoUna de mis mejores amigas que tuve en la adolescencia fue mi prima Pico. Por eso, cuando supe que cayó gravemente enferma, fui a verla a Puebla. La encontré en el cuarto que le rentaba a una señorita vieja. Esta mujer nunca se casó; pero tenía una peculiar mascota en la sala de su casa: un cocodrilo; el animal tenía el hocico abierto y no se movía. Me acordé de la boca de El Guasón, el contrincante de Batman. La señorita dijo: “No creas que está disecado. Esa posición que tiene hoy, la cambiará dentro de cinco días. Entonces, lo verás con el hocico cerrado y así estará otro tiempo largo. El cocodrilo es un bicho extraño.” Pero no quería hablar de la mascota, sino de mi prima. Pico dijo que ya se encontraba mejor; sobre su cómoda, vi un bonche de medicinas que le recetó el psiquiatra. “Pero, ¿qué es lo que te pasó, prima?” Dijo: “Pues… un día que salí con Lino Ávila, él me preguntó: Oye, ¿y cómo sería el mundo si toda la gente caminara tres pasos para delante; y dos para atrás? Eso me dio una risa tan larga que me privó. Cuando desperté, me encontraba en el hospital.” Mi prima Pico, con el tiempo superó esa crisis. Del mismo mal padece Minnie Cooper, personaje de Septiembre ardiente, un cuento de William Faulkner. La señorita Minnie, de 39 años de edad, va nerviosa mientras se dirige al cine. La acompañan sus amigas. Los habitantes de Jefferson la miran y comentan: “Es a ella a la que violaron”. Y ella más nerviosa se siente; tiembla todo su cuerpo. Encuentra cierta tranquilidad cuando se halla en la penumbra de la sala cinematográfica. De pronto, al iniciar la película, le da una risa imparable. El público la regresa a ver. Sus amigas la sacan del cine. Toman un taxi; se la llevan a su casa, la abanican; le ponen hielo en las sienes, y sólo así consiguen controlarla. Pero enseguida suelta un quejido que se vuelve risa.
Estos ataques no son exclusividad de las mujeres. “El sexo horroroso”, como dice Borola Burrón, también es débil.
Cacha
Una vez que don Cacha Flitz, su familia y yo comíamos camarones a la orilla del río Omitlán, la esposa de don Cacha, dijo: “¡Nicandro (éste es el nombre verdadero de don Cacha)! ¡No te rías porque luego te pones mal!” Yo pregunté que cómo estaba eso de que la risa lo pone mal, pues todos sabemos que reír hace mucho bien; alivia muchos males, como dice Patch Adams. Entonces, don Cacha, me refirió la siguiente historia: En una ocasión que estaba recargado en el marco de la puerta de su casa, vio a una mujer que esperaba el camión. La mujer era prieta, gorda y preciosa. Frente a ella, al otro lado de la carretera, venía un gato que caminaba con la confianza que a veces los mata. De pronto, se aproximo un auto, el gato se erizó, pegó la carrera y cuando estuvo frente a la prieta, el micho saltó sobre ella y continuó su carrera. La mujer exclamó: “¡Ora, cabrón!” Esta imagen y esta expresión bastaron para que a don Cacha le diera una risa… pero risa en serio. Entró a su casa. Su esposa le dijo: “Y ora tú, ¿qué tienes?” Y él, trató de explicar: “La señora, ja,ja,ja, el gato, ja,ja,ja, estaba ja,ja,ja.” No hubo modo de cortarle la risa. Cuando el médico llegó, don Cacha aún seguía riendo. Antón Chéjov, también nos habla de una alferecía. El relato se llama Un duelo. Iván Layevski tiene 28 años; es enjuto, y constantemente se muerde las uñas; vive con su amante, Nadia, en el Cáucaso. Después de dos años de amasiato, se aburren. Él deja de amarla; ella también es infeliz. Cada uno por su lado, fraguan la idea de huír. Pero no consiguen dinero. En una fiesta, en casa de unos amigos, a Iván le prestarían doscientos rublos; dinero suficiente para salir del Cáucaso y dirigirse a San Petersburgo. Pero el prestamista, le dice: “Te entregaré el dinero, siempre y cuando vayas acompañado de Nadia.” Eso altera a Layevski. Al punto, tosió y soltó la carcajada. Quiso reprimirla; pero fue contraproducente: la risa se volvió aullido. Los invitados lo miran sorprendido. Sus amigos lo conducen a la recámara; lo acuestan en la cama y, entonces, llora amargamente.
Patch
Confieso que yo quería escribir sobre los malestares que alivia la risa. Incluso, tenía el título: El remedio de muchos males. Pero cuando me puse frente a la máquina, me asaltaron imágenes de risas histéricas que arriba ya conté. Tienen mucha fuerza dramática; las visualizo en el teatro o en el cine. En cambio, el tema de El remedio de muchos males, me da un tufillo a La risa, un remedio infalible, del Selecciones; o a la película Patch Adams (Tom Shadyac, 1998) que acabo de ver en la tele, basada en la vida de Patch Adams, fundador de la clínica Gesundheit, que trata a los pacientes con humor y humanidad. La película empieza cuando a Patch lo ingresan a un psiquiátrico por intento de suicidio. Allí, Patch, descubre dos cosas: a) los pacientes sufren mal trato por parte de la institución médica y b) la risa tiene la facultad de sanar. Patch resuelve estudiar medicina. Es en la Universidad donde se percata que la Medicina es otra cara de la reclusión, donde el paciente es un número y se le trata como si fueran perros. Patch se rebela contra sus maestros, arriesgando su titulación, y funda un centro de salud alternativo donde tratará a los pacientes con paciencia, humanidad y mucho, mucho humor. Es verdad lo que sostiene Patch: la risa beneficia el sistema inmunitario porque incrementa el número de endorfinas, relaja las arterias y beneficia la circulación de la sangre, etecé, etecé. Pero el público, ante la película, jamás se ríe; bueno, al menos yo, jamás me reí. Mis endorfinas no se incrementaron, pero sí mi disgusto. Mientras veía la película, pensaba: ¿de veras habrá alguien que se ría de los gags de esa película? Es más, ¿el guionista sabe lo que es un gag? De lo chistoretes y las muecas de Robin Williams, ¿habrá alguien que los encuentre simpáticos? ¿A quién diablos se le ocurre que el culo desnudo de Williams es gracioso, por el amor de Dios? Nada como los cómicos de antes. Si desea fortalecer su sistema inmunitario hay que ver a los clásicos: Buster Keaton, Tin Tan, Charles Champlin, sólo por mencionar a tres. Porque reír es bueno, sí. Pero si prolonga la risa más allá de una hora, cual cocodrilo hibernando, consulte a su médico.
Confieso que yo quería escribir sobre los malestares que alivia la risa. Incluso, tenía el título: El remedio de muchos males. Pero cuando me puse frente a la máquina, me asaltaron imágenes de risas histéricas que arriba ya conté. Tienen mucha fuerza dramática; las visualizo en el teatro o en el cine. En cambio, el tema de El remedio de muchos males, me da un tufillo a La risa, un remedio infalible, del Selecciones; o a la película Patch Adams (Tom Shadyac, 1998) que acabo de ver en la tele, basada en la vida de Patch Adams, fundador de la clínica Gesundheit, que trata a los pacientes con humor y humanidad. La película empieza cuando a Patch lo ingresan a un psiquiátrico por intento de suicidio. Allí, Patch, descubre dos cosas: a) los pacientes sufren mal trato por parte de la institución médica y b) la risa tiene la facultad de sanar. Patch resuelve estudiar medicina. Es en la Universidad donde se percata que la Medicina es otra cara de la reclusión, donde el paciente es un número y se le trata como si fueran perros. Patch se rebela contra sus maestros, arriesgando su titulación, y funda un centro de salud alternativo donde tratará a los pacientes con paciencia, humanidad y mucho, mucho humor. Es verdad lo que sostiene Patch: la risa beneficia el sistema inmunitario porque incrementa el número de endorfinas, relaja las arterias y beneficia la circulación de la sangre, etecé, etecé. Pero el público, ante la película, jamás se ríe; bueno, al menos yo, jamás me reí. Mis endorfinas no se incrementaron, pero sí mi disgusto. Mientras veía la película, pensaba: ¿de veras habrá alguien que se ría de los gags de esa película? Es más, ¿el guionista sabe lo que es un gag? De lo chistoretes y las muecas de Robin Williams, ¿habrá alguien que los encuentre simpáticos? ¿A quién diablos se le ocurre que el culo desnudo de Williams es gracioso, por el amor de Dios? Nada como los cómicos de antes. Si desea fortalecer su sistema inmunitario hay que ver a los clásicos: Buster Keaton, Tin Tan, Charles Champlin, sólo por mencionar a tres. Porque reír es bueno, sí. Pero si prolonga la risa más allá de una hora, cual cocodrilo hibernando, consulte a su médico.
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