Texto corto; texto largo.

"Un soneto puede ser perfecto, un relato corto puede ser casi inmejorable, una novela breve puede ser prácticamente insuperable, una novela puede tener algunos fallos que la alejen un tanto del ideal platónico que aspiraba a alcanzar. Pero el arte de la novela larga es profundamente inexacto. Una novela larga, desde el momento de su concepción, les dice adiós a la exactitud y a otros constreñimientos."
Martin Amis.

DÍA DE CAMPO


Mamá no quería darnos permiso para ir al día de campo que mi tío Fernando estaba organizando con sus hijos. Mi hermano René y yo le rogamos. Ella decía, mientras despachaba dos metros de popelina: “¡Ayúdenme a trabajar!  ¿No ven que hay mucha clientela en la tienda?” Creo que yo lloré. Harta de escuchar nuestros ruegos, mamá cedió. René y yo pegamos la carrera hacia la casa de tío Fernando donde nos esperaba junto con mis primos Feyo y Tavo. También estaban sus vecinos: Mirchi y Flavio Gudiño. Luego que vi a Flavio, me aproximé a la oreja de mi hermano para decirle que yo mejor prefería regresar a casa pues Flavio era el niño más gordo que me caía en el mundo. “¿Y por qué? ¿Qué te ha hecho?”, me preguntó también en voz baja. Le conté que  Flavio iba en el segundo B yo en el A, y él siempre me buscaba a la hora del recreo para hacerme la vida de cuadros; me robaba dinero y a veces me daba coscorrones nomás porque sí. René me regañó porque no se lo había comunicado antes. Me dijo: “No te vas a regresar a casa. ¡Pobre de Flavio si intenta ponerte la mano encima porque le parto la nariz!” Mi hermano era capaz de eso; yo lo había visto pelear y siempre ganaba él.
Caminamos callejón arriba y atravesamos la Carretera Nacional. Cruzamos un manantial en el que bebimos agua y continuamos por un sendero rodeado de árboles grandes que nos llevó a una especie de pequeño valle, justo al pie donde comienza la cuesta que va al cerro de La Cueva del Diablo. Mi primo Tavo nos pidió que no habláramos tan alto o el Diablo bajaría de su cueva para llevarnos con él. Mi tío miró la punta del cerro y señaló la Cueva; dijo: “De allí, cada tarde salen parvadas de murciélagos para chuparle la sangre a las bestias.” La frase me dio tanto miedo que aparté la mirada de la cueva y mis ojos se detuvieron en los ojos de Flavio quien, en cuanto se sintió observado, me sacó la lengua e hizo bizcos.
Mi tío extrajo un libro de su morrala; lo abrió, y dijo: “¿Ven el hongo que aparece en esta página?” Todos asentimos moviendo la cabeza. Era un hongo de cabeza larga, pero sin tronquito. Explicó: “Este hongo crece en lugares de mucha humedad y es comestible; rico en vitaminas y hace fuertes y sanos a quienes lo consumen. Les pido que miren muy bien la imagen porque, a partir de este momento, vamos a buscarlo, recolectarlo y lo llevaremos al pueblo para que lo guisen.” Mi tío Fernando nos mostró la foto, uno a uno. Después, nos dividimos en tres grupos y salimos a buscar al dichoso hongo. Feyo, Tavo y mi tío se dirigieron hacia el Norte; Mirchi y Flavio hacia el Oeste; mi hermano y yo, hacia el Sur. No nos distanciamos unos de los otros. Yo podía ver, a lo lejos, las figuras agachadas de mis primos y los otros chamacos en el momento de hurgar entre el zacate a fin de dar con los hongos. Oí la  voz de Mirchi que dijo: “¡Aquí hay muchos! ¡Encontramos una mata de hongos!” “¡Nosotros también!”, dijo mi primo Feyo. Mi hermano y yo, por más grande que pelamos los ojos, nunca hallamos nada; regresamos a nuestro punto de reunión con las manos vacías; los otros, depositaron los hongos sobre un paliacate colorado que mi tío tendió en el suelo. Mi primo Tavo, propuso que hiciéramos una segunda búsqueda y todos estuvieron de acuerdo. Menos yo. Me sentía cansado; me dolían los pies. Dije que me quedaría a cuidar los hongos mientras ellos salían a recolectarlos. Flavio dijo que se quedaría conmigo a vigilarme, para que no me fuera a comer los hongos. Todos se rieron. Menos mi hermano René, que se acercó para amenazar a Flavio: “Te quedas con José; y te advierto que si se te ocurre golpearlo, te la verás conmigo. ¿Entendiste, menso?” Flavio no contestó; levantó los hombros y le dio la espalda a René. Volteó cuando todos se marcharon. Se sentó en el pasto, miró lo hongos, y dijo: “Están rebonitos. ¿Tú has comido estas cosas?” Le dije que no. Cogió uno y comenzó a jugar con él como si se tratara de una nave espacial. “Yo ya los he comido. Mi hermana Lore y yo los comemos mucho. Bueno, no mucho. Los hemos comido en tres ocasiones. Son mi comida favorita.” Acababa de decir esto cuando se llevó la nave espacial a la boca y, sin masticarlo tanto, se lo tragó. “¡Qué buenos son!... ¿Quieres probar uno?”, preguntó y me entregó un hongo. Al tacto me gustó, era blando; lo partí en dos y lo olí. “Huele a hojas podridas”, le dije. “Pero saben a algodones de azúcar.” Era falso. Comprobé que su sabor no era dulce sino amargoso; y me lo tragué. Flavio, con el mismo tono didáctico que había usado mi tío Fernando, dijo: “El primer hongo siempre sabe a sapos; el segundo, sabe a hígados, y el tercero a miel. ¡Pura miel!” Cogió otro, le dio tres masticadas y se lo tragó. Yo no podía quedarme al margen de tamaño manjar. Cogí uno, luego otro y otro más. El sabor a miel jamás vino a mi boca. Mis tripas comenzaron a producir un ruido extraño. Sentí como si una multitud de hormigas comenzara a subir de mi estómago hasta llegar a mi lengua. “Tengo ganas de vomitar”, dije; me arquée, pero no vomité nada; era puro aire. Sin enderezarme, vi a Flavio que hacía lo mismo que yo, pero a cada arcada lanzaba un grito ronco y fuerte. Gracias a este sonido de animal herido, mi hermano y mis primos acudieron a nosotros. Mis deseos de vomitar ahora eran más grandes, pero no sacaba nada de la panza. Mirchi dijo: “Estos cabrones se comieron los hongos. Nomás dejaron uno en el paliacate. Mi cabeza la sentía como piedra, pesada; yo quería tenerla erguida, pero se desplomaba para quedarse sobre uno de mis hombros o de plano en mi espalda. Vi, entre brumas, que mi primo me agarró de los hombros y decía, con voz llorosa: “No te mueras, primo; por lo que más quieras no te mueras.”
Mi tío me levantó de los sobacos y me puso a horcajadas sobre la espalda de mi hermano. Hizo lo mismo con Flavio: lo levantó y lo puso sobre Mirchi. Así, en calidad de moribundos nos llevaron al pueblo. En cuanto entramos a la tienda, mi hermano, con el poco resuello que tenía, refirió la historia de la recolección de los hongos comestibles. Mamá nos llevó, a Flavio y a mí, al consultorio de la doctora Celia quien nos hizo beber un líquido salado que me hizo vomitar todas las comidas de mi vida; y santo remedio. Después de que nos resucitaron, me llevaron a casa. Flavio se fue a la suya con paso tembeleque. Mamá se dirigió a casa del tío Fernando para decirle hasta de lo que se iba a morir. Nunca más volvimos a hacer otro Día de Campo. Tampoco volví por los caminos de La Cueva del Diablo.

CONVOCATORIA



Certamen Internacional de Literatura Letras del Bicentenario Sor Juana Inés de la Cruz
Del 14 de septiembre de 2010, hasta el 23 de abril de 2011
El Gobierno del Estado de México reconoce a los autores que día a día revitalizan nuestra lengua a través del ejercicio inteligente y sensible de la palabra escrita.
BASES
Podrán participar en este certamen todas las escritoras y los escritores, cualquiera que sea su nacionalidad, que presenten obras originales e inéditas en lengua española.
El tema es libre y se podrá concursar de manera individual en uno o más de los cinco géneros que se especifícan.
Las autoras y los autores deberán remitir cuatro originales impresos (cada uno encuadernado o engargolado con la identificación clara del título y el seudónimo correspondientes) en hojas tamaño carta escritas en computadora por una sola cara, con letra Times New Roman tamaño 12 puntos, a doble espacio y con márgenes de 2.5 centímetros.
Los originales se enviarán en un sobre cerrado e identificado con el nombre del certamen, seudónimo, título del trabajo y género en el que concursan. En este sobre también se deberá incluir la plica de identificación rotulada exclusivamente con los mismos datos, la cual deberá resguardar: nombre completo, domicilio, teléfono, correo electrónico, número de pasaporte o de cualquier otro documento oficial de identidad y título del trabajo. Sólo se abrirán las plicas de las obras que resulten seleccionadas por el jurado.
Los trabajos serán dirigidos al Certamen Internacional de Literatura Letras del Bicentenario Sor Juana Inés de la Cruz, Consejo Editorial de la Administración Pública Estatal: Josefa Ortiz de Domínguez #216, colonia Santa Clara, Toluca de Lerdo, Estado de México, C.P. 50090.
El período para la recepción de obras queda abierto a partir del 14 de septiembre de 2010, hasta el 23 de abril de 2011. En el caso de trabajos remitidos por correo o mensajería, se aceptarán solamente aquellos cuya fecha de envío no exceda la del límite de la convocatoria.
Quedan excluidos trabajos que hayan sido premiados en algún otro concurso, que se encuentren participando en otros certámenes o en espera de dictamen. Asimismo, serán descalificados aquellos que total o parcialmente hayan sido publicados por cualquier medio impreso o electrónico.
La entrega de una obra a este certamen implica que las autoras y autores aceptan de manera incondicional los términos de estas bases.
No se mantendrá correspondencia con los remitentes ni se facilitará información alguna relativa al seguimiento del concurso. No se devolverán los originales. Las obras no premiadas, así como las plicas correspondientes, serán destruidas.
El jurado para cada una de las modalidades deliberará en forma secreta y estará integrado por reconocidos escritores designados libremente por el comité organizador.
Además de la publicación de las obras, los premios para cada modalidad son:
Primer Lugar: 25 mil dólares
Segundo Lugar: 15 mil dólares
Tercer Lugar: 5 mil dólares
Montos que serán entregados en pesos mexicanos de acuerdo con el tipo de cambio del día de la premiación.
El fallo del jurado será inapelable y dado a conocer el 20 de julio de 2011. La ceremonia de premiación se llevará a cabo en el mes de agosto del mismo año. Los gastos de traslado de los ganadores correrán a cargo de ellos mismos.
El otorgamiento de los premios supone que las respectivas autoras o autores de las obras seleccionadas ceden en exclusiva al Gobierno del Estado de México, a través del Consejo Editorial de la Administración Pública Estatal, todos los derechos para la primera edición, por lo que los premiados deberán suscribir los documentos necesarios y registrar los derechos que les corresponden en cuanto a autoría.
La decisión acerca de la modalidad en que deba efectuarse cada una de las ediciones y el sistema de distribución corresponderá única y exclusivamente al Consejo Editorial de la Administración Pública Estatal, que entregará a las autoras o autores galardonados 10% (diez por ciento) del tiraje total.
Cualquier situación no prevista en la presente convocatoria será resuelta por el comité organizador.
Para mayor info, haz clic en este link: Gobierno del Estado de México

CONVOCATORIA


USA. V Premio de Teatro George Woodyard. Cierre: 15 de abril de 2011

Me complace anunciar la apertura de la quinta edición del Premio de Teatro Latinoamericano George Woodyard. Este premio fue instituido por Laurietz Seda, con el apoyo del Departamento de Lenguas Clásicas y Modernas y su sección de Español de la Universidad de Connecticut en el año 2006 en honor al Dr. George Woodyard por su incansable dedicación a este género. El Premio tiene el propósito de estimular, apoyar y promover la creación de obras teatrales de alta calidad por autores latinoamericanos y de US latinos. 
Podrán participar del premio aquellas obras en lengua castellana, con absoluta libertad temática, originales, rigurosamente inéditas y no estrenadas.
Podrán participar autores latinoamericanos residentes en su país de origen u otro país.
Podrán participar autores hispanos o de origen hispano residentes en Estados Unidos. 
No se aceptarán obras que aún siendo inéditas, hayan recibido premios o menciones en cualquier tipo de concurso. 
No se aceptarán obras que hayan participado en las ediciones anteriores de este concurso.
No se aceptarán obras enviadas por correo electrónico.
Las obras deberán estar en papel tamaño carta o A4, escritas a máquina o computadora con tamaño 12 de letra, a doble espacio y de un solo lado de la hoja. No deberán exceder de 50 páginas.
Sólo se aceptará una obra por autor.
Deberán entregarse 2 originales. Cada original deberá presentarse bajo seudónimo. En un sobre cerrado aparte, se incluirán el seudónimo y el título de la obra. Dentro del sobre se incluirá una nota donde se consignarán los datos personales del autor/autora (nombre, dirección, teléfono y correo electrónico), fotocopia del DNI o documento de identidad y una declaración firmada garantizando que la obra no ha participado en ediciones anteriores de este Premio, que no se halla pendiente de fallo de otro certamen y que el autor/la autora posee su libre disponibilidad. La declaración firmada deberá incluir además la afirmación de que la obra no viola ninguna propiedad intelectual existente y que no posee ningún tipo de contenido que pudiera dar lugar a una acción o reclamo judicial. 
El/La participante asume la total responsabilidad frente a cualquier reclamo que por presunto plagio o cualquier otra reclamación se pudiera llegar a formular en contra del Departamento de Lenguas Clásicas y Modernas, y de la Universidad de Connecticut. 
Se seleccionará un solo premio al que se le otorgarán $2,500 (sujeto a retención de impuestos de E.U ) más gastos de viaje–ida y vuelta–a la Universidad de Connecticut, gastos de estadía por dos noches y publicación de la obra en Latin American Theatre Review.
El/la ganador/a se compromete a viajar a la Universidad de Connecticut para recibir su premio y presentar una charla/ponencia o taller, según sea requerido por el Departamento de Lenguas Clásicas y Modernas de la Universidad de Connecticut. 
El jurado podrá declarar desierto el premio si a su juicio ninguna obra posee calidad para obtenerlo.
La decisión del jurado será inapelable.
Las obras no serán devueltas, incluyendo las no premiadas.
La sola presentación de originales a este concurso implica conocimiento y plena aceptación de estas bases en todos sus términos.
Cualquier duda o consulta puede ser dirigida a Laurietz Seda al mail premiodeteatro@yahoo.com

Los originales podrán enviarse por correo a la siguiente dirección hasta el 15 de abril de 2011 valiendo como comprobante el sello postal: 

Dra. Laurietz Seda
III Premio Teatral George Woodyard
Department of Modern and Classical Languages
University of Connecticut
337 Mansfield Rd, U 1057
Storrs, CT 06269


El fallo del jurado se anunciará el 15 de agosto del 20011 en la siguiente página web: http://www.languages.uconn.edu/programs/awards.html También se pueden encontrar allí los fallos de los Premios anteriores
• | 2011-01-30

CONVOCATORIA



PREMIO NACIONAL DE DRAMATURGIA UAM-UdeG-SCGDF 2011
Bases:
 1.-       Podrán participar todos los escritores mexicanos y extranjeros (con un mínimo de 5 años de residencia en el país).
 2.-       La temática es libre y los autores sólo podrán concursar con una obra que deberá ser inédita (no impresa ni difundida en soporte digital); no representada ni con compromisos de estreno. La duración de la misma deberá calcularse para una hora de duración como mínimo.
 3.-       Las obras tendrán que estar pensadas para estrenarse en un teatro de cámara con las limitaciones y posibilidades que esto implica (pocos personajes, economía de elementos escenográficos, etcétera).
 4.-       Las obras se presentarán engargoladas, por cuadruplicado, escritas en español, en letra Arial a 12 puntos, doble espacio y por una sola cara.
 5.-       Se participará firmando con seudónimo y se adjuntará un sobre cerrado que lleve impreso éste en el exterior, así como el nombre de la obra. En el interior se adjuntarán los datos completos del autor.
 6.-       Las obras deberán remitirse por cuadruplicado y con plica de identificación a:

Premio Nacional de Dramaturgia UAM-UdeG-SCGDF 2011
Teatro Casa de la Paz. Cozumel 33, Colonia Roma
C.P. 06700, México D.F.
 7.-       La fecha límite para la recepción de trabajos es el 15 de julio de 2011. Se aceptarán aquellos que lleguen con el matasellos de la fecha de cierre de concurso.
 8.-       Se concederá un premio único de $200,000 (doscientos mil pesos M.N.) al autor de la obra ganadora, diploma y publicación en la colección Molinos de Viento de la UAM. Se considerará la realización del montaje de la misma en temporadas en los teatros de las instituciones convocantes. Se analizará la posibilidad de presentarla en el marco de la 6ª Muestra de Artes Escénicas de la ciudad de México.
 9.-       Los derechos de publicación de la obra ganadora en la colección Molinos de Viento así como los correspondientes a su escenificación (hasta por un año después de hecho público el fallo) están comprendidos en el monto del premio.
 10.-     El jurado estará integrado por especialistas reconocidos en la materia y su fallo será inapelable.
 11.-     La premiación se llevará a cabo en la ciudad de México y las instituciones convocantes asumirán los gastos de transportación, hospedaje y alimentación del ganador en caso de residir fuera del área metropolitana.
 12.-     No se devolverán originales. Los libretos de las obras que no resulten ganadoras serán destruidos.
 13.-     Cualquier aspecto no previsto en la presente convocatoria será resulto por los organizadores.
 14.-     La participación en esta convocatoria implica la aceptación total de las bases de la misma.
 Informes: Teatro Casa de la Paz de la Universidad Autónoma Metropolitana
Lunes a viernes, de 11:00 a 15:00 hrs.
Teléfono: 5211 8749

ATTE. 
Miguel Flores
Jefe de Prensa y Difusión
Teatro Casa de la Paz
52 11 87 49
55 23 18 97 14

Liberando libros.


Salgo de casa a liberar libros. Camino por la calle de Orizaba. El primero que liberaré es La Guerra del fin del mundo, de Mario Vargas Llosa. Yo pienso que pronto hallará lector porque los bonos del peruano están muy altos. Sobre el pretil de la casona abandonada de la esquina de Orizaba y Zacatecas, justo donde estaba el Bar Living hace varios años, libero La Guerra... Acabo de dejarlo y, sobre la misma banqueta que camino, veo a un chavo que avanza hacia mí; debe de tener veinte años de edad. Me ve a los ojos y esquivo la mirada. Sigo caminando. No volteo. ¿Habrá recogido el libro? Si lo recogió, ¿qué cara habrá puesto? ¿Lo va a leer en cuanto llegue a su casa? Llego a la Plaza Luis Cabrera y pelo bien los ojos para ver si hay algún libro. Rodeo la fuente, y nada. ¿Será que soy el único en la colonia Roma que anda botando novelas?  ¿Será que ya estoy chiflis y nadie me lo ha querido decir? Ése es mi gran temor: estar loco y que nadie me lo diga para no hacerme pasar un mal momento. Los nervios no los tengo muy buenos. Veo una banca y me siento a leer. Qué fea novela: Luz perdida, de Michael Connelly. Empezó bien. El detective Bosch investiga el asesinato de afamado productor de cine; después de la página 100 el detective se encuentra muchos obstáculos que aletargan la acción. Una novela muy inflada; nada qué ver con El Poeta. Me dan ganas de dejar Luz perdida en esta banca; pero, como dice un amigo, “¿y con qué cara si a mi no me gusta?” Dejo El amante de Janis Joplin, de Élmer Mendoza en la banca. Un mexicano que se liga a La Reina Ácida y coge con ella. Continúo mi cruzada y, poco antes de cruzar Álvaro Obregón, veo a Karim, un maestro de Acapulco. Espero que no me vea; no tengo ganas de decir: “Hola, ¿qué haciendo por acá?”  “Dando la vuelta. ¿Y tú?” “Liberando libros.” “¿Eso qué es?” Y entonces tendré que explicar que abandono libros a fin de promover la lectura. Me va a ver con cara de Quoi? Karim es francés. ¡Ay, ya me vio!... No, no me vio. O se hizo güey; cosa que le agradezco. Se aleja con su mochila al hombro. ¿Andará dejando libros también? No creo. Es demasiado flaco; no tiene barriga de lector. La mayoría de los lectores serios son de barriga pronunciada. Alfonso Reyes, Paz, Chesterton… Aunque hay panzones de cara flaca: Cervantes y Montaigne. Me imagino que Sor Juana escondía su panza bajo el hábito; y algunos libros también. Y se ponía a leer, a escondidas, a mitad de la misa. Panzoncita como un trailero. Los lectores son como los traileros; tienen la misma panza a fuerza de agarrar el libro como si fuera un volante. Pasan horas sentados ante el volante mientras ven pasar árboles, montañas, paisajes, pueblos; conocen gente varia de distintos acentos, otras lenguas. También el lector es un viajero pegado al asiento. Continúo mi viaje por la calle de Orizaba; atravieso calles con nombres de ciudades. Estoy nervioso. No estás nervioso; acuérdate que confundes entusiasmo con ansiedad. Te emociona mucho esta cruzada de la lectura. Pero tengo la impresión de que alguien me sigue. Sí. Ese alguien ha descubierto que estoy liberando libros y los quiere para él. ¡Qué hombre tan egoísta! Lo encararé y le diré que no me siga. Volteo y no hay nadie. Veo un ángel de papel en una pared. Le tomo una foto. Entro a la Plaza Río de Janeiro. La luz de la tarde ilumina el trasero del David de Miguel Ángel. Quiero una banca y todas están ocupadas. Doy tres vueltas al parque. Hallo finalmente una banca de cemento en el lado Norte. Un perro con moñitos rojos se acerca; olisquea mis tenis. “Qué lindo, perro”, digo. “Se llama Lilí”, me dice una anciana, dueña del can. Lilí. Hay mucho perro en la Roma. No me gusta; luego me embarro en sus cacas. La anciana del can me sonríe. En cuanto se vayan, perro y ama, dejaré el libro de Martin du Gard: Les Thibault. Es el libro primero: “El cuaderno gris”. La Plaza Río de Janeiro es un buen lugar para dejar la historia de amor entre Jaques y Daniel, dos adolescentes que huyen del internado y se van a  donde puedan vivir su pasión en paz. Aquí vive mucho jotito. Mucha gracia le hará “El cuaderno gris” a un jotito lector.